Vamos Creciendo

Todo lo que necesitas saber para motivar a los niños en su aprendizaje.

· por Cristina · 8 min de lectura

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La motivación es un tema extenso y que se ha tratado desde multitud de perspectivas. Son muchos los teóricos que hablan de la importancia de esta en el aprendizaje pero también existen aquellos que afirman que la motivación no es para nada representativa en el aprendizaje del individuo.

Yo personalmente considero que es sumamente importante, no solo desde una perspectiva teórica, sino desde una perspectiva totalmente práctica, ya que he podido observar en primera persona como es la evolución de aquellos alumnos motivados y como es la de aquellos que no lo están.

En este post vamos a ver un pequeño resumen de los puntos más importantes relacionados con la motivación en niños pequeños, los principales tipos de motivación, cómo podemos saber a través del comportamiento si estamos ante niños motivados o no y cómo podemos desarrollar la motivación.

¿Empezamos?

En primer lugar, está bien que empecemos con una definición del término que estamos tratando. Entre otras muchas definiciones, podemos decir que la motivación es un proceso por el que un comportamiento y la actividad de un individuo, se inician y continúan.

En el caso de los niños, todos sabemos que tienen una necesidad innata por aprender, ¿y cómo se produce este aprendizaje? Pues a través de sus interacciones con el medio ambiente.

El placer que el niño encuentra en estas interacciones le anima a seguir interactuando. El hecho de encontrar placer cuando interactúan con el medio es una habilidad y es la base de la motivación. Por eso se dice que los niños nacen con mucha motivación intrínseca, (no os preocupéis que ahora vemos lo que es), porque cuando nacen están totalmente predispuestos y “motivados” para realizar esta interacción.

Lo que nosotros como educadores debemos procurar es que no pierdan esta motivación, guiarla y estimularla en la medida de lo posible a través de patrones de aprendizaje tempranos que prepararán el terreno para el aprendizaje de toda la vida.

Os he preparado el siguiente esquema para que, de un vistazo, podáis ver los principales métodos de motivación e intento de modificación de una conducta. Por supuesto, ya sabéis que si hay algo que no está claro o con lo que no estéis de acuerdo no tenéis más que decírmelo.

Tipos de motivacion_vamos_creciendoUna vez hemos sentado las bases del término, creo que es interesante que veamos cómo se va desarrollando la motivación en los niños desde que estos nacen.

Como ya hemos dicho anteriormente, los bebés, nacen con mucha motivación intrínseca, esta está dirigida a lograr algún efecto visible en el medio ambiente. En el niño pequeño, los intentos de controlar el medio en el que se encuentra suelen limitarse a llorar, vocalizar, poner expresiones faciales y pequeños movimientos, por eso, los juguetes que cambian o producen sonidos cuando el niño los mueve son fuertes motivadores.

Cuando el bebé tiene entre 9 y 24 meses, comienza a realizar más posibles movimientos voluntarios con un propósito que no es otro que mayor control del medio. Este mayor control permite a los niños sentir que tienen éxito y el éxito a su vez supone una mayor autoestima acompañada de sentimientos de valor propio que llevan a la motivación.

Según los niños van desarrollándose y creciendo, son más capaces de tomar decisiones y planificar qué hacer para controlar su entorno estableciendo metas.

Cuando hablamos de éxito debemos tener en cuenta que el éxito no es igual a los estándares establecidos por los adultos, el éxito es alcanzar las metas establecidas por lo propios niños. Por eso yo siempre digo a mis papás que deben preguntar a sus hijos si estos consideran que han trabajado bien, si se han comportado bien, etc. Porque ellos saben perfectamente si han “alcanzado el éxito” o no. Está muy bien que les dejemos que reflexionen sobre ello y no que seamos nosotros los adultos lo que les demos todo hecho.

Cuando los niños ya tienen alrededor de 2 años, la mayor parte realizan una secuencia de acciones para alcanzar una meta y, además, comienza a evaluar la calidad de sus esfuerzos.

Al alcanzar los 3 años, se interesan por alcanzar un logro con excelencia, en vez de lograr simplemente una meta. Suelen tener una idea de los varios niveles de competencia para alcanzar un objetivo y se dan cuenta de que el éxito se basa en la calidad establecida por sus propios estándares internos.

Entre los 3 y los 5 años, normalmente, comienzan a utilizar la comunicación oral para controlar su propio comportamiento durante una situación de resolución de problemas, esto básicamente significa que hablan consigo mismos, algo que según van creciendo se irá convirtiendo en una “conversación” interna. Esta habilidad para controlar problemas es la base de la motivación en esta época. Durante esta fase la confianza en sí mismo para saber que puede resolver problemas le motiva a aceptar otras situaciones nuevas y problemáticas y esto supone un mayor aprendizaje.

Una vez dicho esto, y teniendo localizada la fase en la que cada uno de vuestros hijos o alumnos se encuentra, vamos a ver qué características en el comportamiento de los peques podéis ver para detectar el estado de su motivación.

Os he preparado el siguiente cuadro para que veáis la comparativa entre el comportamiento de aquellos niños motivados y el de aquellos que no lo están.

Caracteristicas para detectar motivacion vamos creciendo

Por tanto, hasta ahora hemos visto: los tipos de motivación existentes, las características en el comportamiento de los niños que nos pueden ayudar a saber cual es el “estado” de su motivación y las fases por las que pasan desde que nacen. Una vez visto eso, ¿cómo podemos ayudar a los niños a desarrollar destrezas de motivación?

Como ya hemos comentado, en principio a los niños pequeños no debería hacerles falta una motivación externa o extrínseca, ya que su motivación intrínseca es muy alta a no ser que no hayan sido estimulados.

De hecho, el problema de utilizar la motivación extrínseca con los niños pequeños es que se acostumbran a recibir algo cada vez que realizan una acción, por eso, podemos decir que el estado ideal es mantenerles motivados intrínsecamente, aunque obviamente todos, yo la primera, utilizamos la motivación extrínseca para animar a los niños.

En cualquier caso, y considerando que nuestro objetivo es alcanzar el “estado ideal”, vamos a ver cómo podríamos animar a los niños a que mantengan su motivación intrínseca.

  • Medio ambiente. Es muy bueno que su entorno les permita explorar libremente y ver los efectos de sus acciones. Un ejemplo de esto son los juguetes que suenan y cambian de estado.
  • Tiempo. Es importante darles suficiente tiempo cuando trabajan, siempre teniendo en cuenta su persistencia. Además, cuando los peques están involucrados en una actividad debemos asegurarnos que terminan sin interrupciones.
  • Respuesta a sus necesidades. Debemos ayudarles pero siempre procurando que sean lo más independientes posible.
  • Niños + adultos. Esto quiere decir que debemos promover situaciones de exploración conjunta. Además, podemos aprovechar para presentar modelos a los pequeños y explicarles mediante la acción.
  • Dificultad aceptable. Debemos tener en cuenta que la dificultad de las actividades que les planteamos debe ser aceptable y siempre acorde con su edad.
  • Logros. Es bueno que permitamos a los niños que evalúen sus propios logros. Como ya hemos visto, en lugar de decírselo nosotros podemos preguntarles para que ellos nos digan que opinan y como lo ven.
  • ¡Cuidado con las recompensas! No es bueno que usemos recompensas excesivas. Las alabanzas y recompensas se deben basar en su esfuerzo y persistencia, en vez de en el logro mismo.

Como ya he dicho anteriormente, el objetivo de estas pautas es alcanzar el estado ideal, pero obviamente es difícil y es normal que, en ocasiones, recurramos a recompensas y otras formas de motivación con el fin de incentivar a los peques. Lo que si debemos tener en cuenta es que si pretendemos motivar a los niños tan solo con recompensas nunca conseguiremos nuestro objetivo y será algo efectivo para hora pero sin repercusión en su futuro.

Para terminar, me gustaría deciros que he intentado sintetizar en este post lo que considero que, desde mi punto de vista, es lo más importante sobre este tema, o al menos, lo más útil para vosotros, pero debéis tener en cuenta que este es un tema extenso.

Por eso, si os interesa y queréis verlo con más profundidad, algunos modelos de aprendizaje que conllevan una teoría de la motivación son los de Maerh y Meyer, 1997; Jesús Alonso Tapia, 1997, del que en los próximos días os colgaré en la zona de descargas, un pdf con las pautas que podemos realizar para motivar a los niños, casi todas, eso si, enfocadas a la acción en el aula. Os he preparado ese documento ya que me parecía demasiado para incluirlo en el post. Por último, otro autor que ha tratado este tema es Walberg, 1981.

A modo de curiosidad, os animo a que consultéis a Clark Hull, que desarrolló una fórmula para determinar la motivación.

Por supuesto, tenéis muchos más autores que a lo largo de la historia han tratado este tema, pero os dejo estas referencias ya que son de las más actuales.

Como siempre, gracias por dedicarme vuestro tiempo.

Besos a todos.

El único límite a nuestros logros de mañana está en nuestras dudas de hoy.

Franklin D. Roosevelt

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