Vamos Creciendo

¡Dejemos a los niños ser!

· por Cristina · 7 min de lectura

photo credit: Gakige via photopin cc
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En el post de hoy pensaba seguir con el tema de la nuevas tecnologías que, como habréis visto, últimamente está cobrando gran importancia en el blog.

Pero mientras me tomaba un café esta mañana, estaba leyendo la entrevista que en 2010 Ken Robison realizó para la Vanguardia.com y he sentido la necesidad de hacer una reflexión sobre un tema que me preocupa mucho.

La creatividad es un tema del que todos hablamos, la mayoría de la gente defiende la creatividad a capa y espada, hablan de la importancia que tiene que nuestros peques sean personas creativas, que se expresen, se muevan, pero a la hora de la verdad, en el momento de poner en práctica una metodología creativa, ni padres ni escuelas desarrollan un verdadero método educativo creativo. Al final, lo importante es que todos cumplamos los estándares que nos ha dado la sociedad, que leamos a cierta edad, que sumemos a cierta edad, que sepamos álgebra a cierta edad. Entonces, yo me pregunto, ¿dónde esta la creatividad? ¿Acaso así estamos respetando los propios ritmos naturales de cada niño? La respuesta a estas preguntas es NO.

Yo veo la educación en la actualidad como un enorme río, un río con un gran caudal en el que entramos nada más nacer. A lo largo de todo nuestro camino hay ramas a las que podemos agarrarnos, ramas que pueden ser pedagogos, padres o escuelas, pero ramas que nos pueden sacar de ese conjunto de partículas de agua. Sabemos que en el momento en el que nos agarremos ya no formaremos parte de ese “todo” seremos libres y autónomos, capaces de desarrollar una vida por nosotros mismos. ¿No creéis que considerando el momento que vive nuestro mercado laboral es absolutamente necesario que saquemos a nuestros peques de esta rueda en que se van a ver metidos?

Volviendo a la entrevista de Sir Ken Robinson, voy a ir comentando algunos de los aspectos de los que he habla y, por supuesto, espero que vosotros me deis vuestra opinión.

Robinson comentan que “Todo niño es una artista”. En este punto estoy completamente de acuerdo con él. Yo tengo el privilegio de poder trabajar con niños de 4 años, niños que todavía no están condicionados por la sociedad en la que viven, que plantean con libertad sus propias ideas, que expresan lo que sienten cuando les viene a la cabeza, que expresan a través de sus dibujos sus anhelos y sus inquietudes sin miedo a ser juzgados. Esto es algo que, por desgracia, con el paso del tiempo se va perdiendo.

Tanto en la escuela como en casa les vamos enseñando que no deben pintar así o que en lugar de pintar deben leer para practicar porque sus amiguitos ya leen la “p”, ¿y si estamos ante un artista? Quizá ese niño sea el próximo Picasso y nosotros estemos coartando ese desarrollo. Como dijo Picasso: “Desde niño pintaba como Rafael, pero me llevó toda una vida aprender a dibujar como un niño». Dejemos a nuestros peques pintar como niños.

photo credit: Sam Antonio Photography via photopin cc
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Robinson plantea otro tema que, seguramente, muchos pedagogos habréis tratado en innumerables ocasiones, “los exámenes”. Yo al igual que Robinson no estoy en contra de los exámenes, pero si creo que en cuanto hay un momento de “evaluación” estamos poniendo límite a la creatividad, generalmente esos momentos fomentan el copiar, el imitar para pasar. Cuando ponemos un baremo y hay alumnos que no lo pasan, lo que estamos fomentando es que esos alumnos que no lo pasan, busquen las vías para pasarlo. Yo lo veo incluso con mis alumnos de 4 años. Al principio, cuando quería “evaluarles” les preguntaba a modo de “examen” el vocabulario que habíamos trabajado, esto generaba momentos de rechazo y generalmente los alumnos esperaban que otro compañero se lo dijera. Lógicamente no podemos generalizar, también existen aquellos alumnos que desde pequeños son competitivos por naturaleza y cuyo objetivo es ser el o la mejor.

Ahora lo que hago es una “evaluación” indirecta, a través del juego, en la que ellos crean que son los que tienen el control de la situación, aprovecho los momentos en los que están jugando para poner en práctica el vocabulario que hemos trabajado y ver como ha calado en ellos. Puedo aseguraros que los resultados son mucho mejores.

Volviendo a los exámenes, creo que el problema no son los exámenes en si, creo que el problema es el método global que utilizamos.

Nuestro sistema educativo es un sistema basado en transferir ideas de un individuo a otro, generalmente del profesor al alumno, para posteriormente «plasmar» esas ideas en un papel: exámenes, lo que hace que los conocimientos que adquirimos no duren más de 6 meses o un año, preocupante, ¿verdad?

Obviamente hay muchas teorías y tendencias pedagógicas que tratan de buscar vías alternativas a este sistema, yo el otro día veía un vídeo de David Gagnon de la Universidad de Wisconsin-Madison, en el que se hablaba del “aprendizaje situado” o situated learning, desarrollado por Lave y Wenger en 1991. Este tipo de aprendizaje está basado en la participación del aprendiz en una comunidad de práctica, es decir, en un contexto cultural, social, de relaciones, del cual se obtiene los saberes necesarios para transformar la comunidad y transformarse a sí mismo. Si recordáis el Cono de la Experiencia de Edgar Dale del que ya hemos hablado en alguna ocasión, tras dos semanas recordamos el 90% de aquello que hacemos y vivimos, por tanto, ¿no son estos aprendizajes mucho más efectivos para que los conocimientos perduren en el individuo por más tiempo?

En su entrevista, Robinson comenta que la creatividad se puede aprender, en este punto, me gustaría hacer una puntualización. Personalmente, considero que la creatividad más que aprenderse debe no perderse.

photo credit: demandaj via photopin cc
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Todos nacemos con mucha motivación intrínseca, algo que nos mueve a conocer el mundo y a desarrollar todo tipo de “estrategias” para conocerlo. Estas estrategias, de una forma u otra son creativas, pero, volvemos a lo que ya hemos comentado antes, de pronto llegamos al colegio y nos dicen que esas estrategias que veníamos “desarrollando” no valen, que debemos hacer las cosas como los demás, amoldarnos a lo puramente establecido. De esta forma, aquella creatividad con la que habíamos nacido, se pierde. Estoy de acuerdo con Sir Ken Robison que se puede recuperar y aprender, pero, ¿no será mejor no perderla?

Os dejo varias preguntas en el aire para que reflexionemos sobre ello. Con este post lo que pretendo es que veamos aquello bueno que tienen nuestros peques y no tan peques, que procuremos no compararles con los demás, que intentemos ver cuál es el tipo de inteligencia que les caracteriza porque os aseguro que todos tienen una que les hace especiales y únicos.

Promoved esa inteligencia, esas habilidades que hacen a vuestro hijo o alumno especial, no os dejéis llevar por lo que “debería ser”. Al final, la educación es una cuestión de sentido común, y muchas veces nuestro sentido común es mucho más coherente que el de aquellos que nos dirigen.

Como siempre, gracias por vuestro tiempo.

Besos a todos,

«Todas las personas tienen la disposición de trabajar creativamente. Lo que sucede es que la mayoría jamás lo nota»

Truman Capote

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